Construimos, destruimos. Morimos mil veces por amor y bailamos hasta el cansancio.
Buscamos: encontramos, volvemos a buscar, y lo que antes nos parecía eterno hoy es ínfimo.
Llega la noche del viernes y la ciudad se llena de nosotros en cada esquina: salimos a festejar que somos, y somos lo que celebramos.
Caminamos descalzos por la orilla sin miedo a empaparnos. No tenemos verguenza de reirnos a carcajadas ni pudor de llorar a "lágrima suelta".
Eternos inconformistas hasta nuevo aviso: somos.
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